¿Sabías que el agua es un derecho humano e implica reconocer que toda persona, sin excepción, debe tener acceso suficiente, seguro, aceptable y asequible al agua para vivir dignamente?
En esa sintonía del 25 al 28 de noviembre se celebró, por segundo año consecutivo, la Semana del Agua en la Ciudad de Buenos Aires: la propuesta busca poner el agua —su gestión, su uso responsable, su sostenibilidad, la infraestructura hídrica— en el centro de la agenda urbana, social y política de la ciudad. Pudimos conocer, entre otros tópicos, cómo las nuevas tecnologías están transformando la gestión de los recursos hídricos a través del uso de la inteligencia artificial, sensores IoT, big data y plataformas de monitoreo en tiempo real para mejorar la eficiencia operativa, optimizar la distribución y proteger la calidad del agua.
Campinas, San Pablo (Brasil), Quito (Ecuador), y la ciudad de Córdoba (Argentina) fueron algunos de los ejemplos de ciudades que actualmente utilizan la inteligencia artificial en la gestión hidráulica. ¿Para qué se utiliza? Para identificar patrones de fraude que no son evidentes a simple vista, para poder anticiparse a distintos eventos, para optimizar los recursos operativos y para poder priorizar y dirigir de manera inteligente.
En un contexto donde los eventos extremos (sequías, inundaciones) son más frecuentes, desde la gestión del agua el panel se centró en el uso de la inteligencia artificial para poder lograr un efecto de anticipación y preparar las ciudades, planificar la infraestructura, y las alertas.
En el caso específico de Argentina, a través de la representación de Aguas Cordobesas se mencionaron algunos desafíos ya que la ciudad tiene grandes diferencias topográficas, una antigüedad de la red de 38 años en promedio y materiales de las cañerías que son un 43% rígidos. ¿Qué permiten solucionar las implementaciones de IA? Principalmente habilitan la enumeración y el detalle de las acciones o impactos de agua pérdida, priorizan y se anticipan a situaciones o eventos imprevistos, verifican los daños a terceros, contabilizan la mano de obra implicada en las reparaciones y las obras civiles de apertura y cierre.
En la ciudad de Quito, por ejemplo, la gestión de los recursos hídricos aborda otros desafíos como la contaminación de ríos, el estrés hídrico debido al cambio climático y la necesidad de una planificación sostenible. Para ello, se implementan estrategias como la gestión integral del recurso hídrico, proyectos de investigación científica para optimizar fuentes de agua, monitoreo de la calidad del agua y programas de concientización para promover un uso racional.
Por otro lado en la región de Campinas, a 85 km de la ciudad de San Pablo (Brasil) la economía circular se ha convertido en un mecanismo para el uso eficiente del agua. Campinas, pertenece a una cuenca hidrográfica que tiene una disponibilidad de agua inferior a 1500m³/habitante/año que, según los parámetros de la ONU, entra en un rango “crítico” de disponibilidad de agua.