En el marco del Día Mundial del Reciclaje, Emova, Aguas Cordobesas y Benito Roggio Ambiental comparten sus iniciativas de gestión de residuos, recuperación de materiales y compromiso con la sostenibilidad. Tres miradas distintas sobre un mismo desafío: construir un presente más limpio.
REDACCIÓN ROGGIO FUTURO

Cada 17 de mayo el mundo detiene su mirada en uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo: la gestión responsable de los residuos. El reciclaje no es solo una tendencia; es una necesidad ambiental, económica y social que exige compromiso real de todos los actores de la sociedad, incluyendo al sector privado. Aquí te contamos qué hacen las empresas de nuestro grupo de rubros bien distintos, transporte, servicios de agua potable y gestión ambiental,  que demuestran a diario que es posible integrar la sostenibilidad al corazón de la operación diaria.

Benito Roggio Ambiental: la gestión de los residuos

Si hay un actor que conoce el mundo de los residuos desde adentro, ese es Benito Roggio Ambiental. Como empresa especializada en soluciones ambientales que crean valor, mejoran la calidad de vida de las personas y contribuyen al desarrollo de ciudades más limpias, eficientes y sustentables, su mirada sobre el reciclaje es al mismo tiempo técnica, social y estratégica.

La compañía opera plantas de separación y clasificación donde materiales como plástico, vidrio, papel y metales son recuperados, acondicionados y devueltos al circuito productivo. Cuentan con una Planta de Tratamiento Mecánico Biológico que se dedica específicamente a eso; asimismo a través de Cliba prestan servicios de recolección de materiales reciclables, y a través de Envairo y Taym en Uruguay realizan actividades de transporte, separación y clasificación de materiales reciclables con los servicios.

Otro pilar de su gestión es el compostaje a escala, que permite transformar los residuos orgánicos en abono, cerrando el ciclo de los materiales biodegradables. La empresa avanza en la captación de biogás —el gas generado por la descomposición de la materia orgánica— para su aprovechamiento como fuente de energía renovable. Un residuo que genera energía: la economía circular en su expresión más concreta. Esto sucede en la planta de compost en el Complejo Ambiental Norte 3, donde se producen 9.600 Tn de compost por año a partir de restos de poda y residuos orgánicos.

La empresa también cuenta con certificaciones ambientales que avalan sus procesos y publica reportes de sostenibilidad anuales, consolidando una cultura de mejora continua. Para Roggio Ambiental, el Día Mundial del Reciclaje no es una fecha en el calendario: es la descripción de lo que hacen los 365 días del año.

Además, su equipo de Investigación, Desarrollo e Innovación trabaja en la formulación de alternativas sustentables, siendo la primera empresa de servicios ambientales de Argentina en contar con un equipo abocado al trabajo científico aplicado al estudio de los residuos, y que aporta competencias científico–tecnológicas a sus operaciones y servicios, promoviendo el conocimiento como valor central para lograr la innovación.

Emova: el subte también recicla

Cuando miles de porteños bajan al subte cada mañana, pocas veces imaginan que detrás de esa red de túneles y trenesexiste toda una arquitectura de gestión ambiental. Emova, la empresa que opera el Subterráneo de Buenos Aires, lleva varios años construyendo esa arquitectura de manera sistemática y con resultados medibles.

Desde diciembre de 2021, cuando la compañía inició sus operaciones, la gestión de residuos quedó incorporada como prioridad transversal. Uno de los programas más destacados es el de recuperación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE): desde 2022, Emova lleva donados más de 4.000 kilos de este tipo de materiales a la organización Centro Basura Cero, garantizando su correcto tratamiento y disposición final. En una red de transporte donde los equipos electrónicos se renuevan constantemente, este dato no es menor.

Pero el compromiso no se detiene ahí. En alianza con la Fundación Garrahan, Emova impulsa jornadas de voluntariado corporativo a través de las cuales ya donó más de 12.400 kilos de papel y tapitas plásticas, combinando reciclaje con solidaridad. Cada tapita recolectada, cada resma de papel recuperada, suma a una causa que tiene nombre y apellido: los pacientes del Hospital Garrahan.

Otro frente de acción es la gestión de aceites y lubricantes generados en los talleres de mantenimiento. Mediante un proceso de tres etapas —separación en origen, logística sustentable y revalorización—, Emova evita que estos líquidos contaminen el suelo o el agua. Solo en lo que va de 2026 ya entregó 1.500 litros para su tratamiento; desde el inicio de la compañía, el acumulado supera los 21.000 litros. “Una movilidad sustentable también se construye a través de pequeñas decisiones cotidianas que generan valor ambiental y social para toda la comunidad”, señalan desde la empresa.

Aguas Cordobesas: cuidar el agua también significa cuidar los residuos

Para una empresa cuyo negocio central es potabilizar y distribuir agua, el vínculo con el medioambiente es inevitable. Aguas Cordobesas lo asumió como una oportunidad para liderar con el ejemplo, integrando la economía circular a cada etapa de su cadena operativa.

En sus plantas de tratamiento, la empresa desarrolló un programa de valorización de lodos de depuración que permite transformar este subproducto del proceso de potabilización en compost y abono orgánico para uso agrícola. Lejos de convertirse en un residuo problemático, los lodos regresan al ciclo natural como nutrientes para el suelo.

En paralelo, la compañía trabaja en la recuperación de materiales provenientes de obras de infraestructura —caños, medidores, materiales plásticos— y en la correcta disposición de sus residuos electrónicos. También gestiona programas de separación en origen en sus instalaciones y acompaña iniciativas municipales de concientización sobre el cuidado del agua y la reducción de basura.

Desde la empresa destacan que el reciclaje y el cuidado del recurso hídrico son dos caras de la misma moneda: proteger el agua implica también proteger el entorno en el que esa agua circula. Esa convicción es la que guía sus decisiones de gestión ambiental, día a día y en cada rincón de la red de distribución cordobesa.

Tres empresas, tres sectores, un mismo norte

Lo que une a Emova, Aguas Cordobesas y Benito Roggio Ambiental no es el rubro ni el tamaño: es la certeza de que la sostenibilidad no puede ser un accesorio del negocio, sino su columna vertebral.

El Día Mundial del Reciclaje es una invitación a mirar más allá de las estadísticas y de los kilos recuperados —aunque esos números también importan— y a entender que reciclar es, antes que nada, una forma de relacionarse con el mundo.

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