Antes de ser una de las líneas metropolitanas más utilizadas del AMBA, la Línea Urquiza fue, literalmente, un carruaje tirado por caballos. Todo comenzó el 6 de abril de 1888, cuando los hermanos Federico y Julio Lacroze inauguraron el “Tramway Rural”, un servicio que unía la Capital Federal con la localidad bonaerense de Pilar —extendido meses después hasta Zárate— y que atravesaba lo que hoy son los partidos de Tres de Febrero, Hurlingham y San Miguel. El viaje completo demoraba hasta seis horas, y los caballos se relevaban cada 15 kilómetros aproximadamente.
Dos años después de su puesta en marcha, la empresa obtuvo el permiso para incorporar locomotoras a vapor, dejando atrás la tracción animal. En 1906, tras la muerte de los hermanos Lacroze, el servicio pasó a llamarse Ferrocarril Central de Buenos Aires. La verdadera modernización llegó en 1908, con la apertura del primer ramal eléctrico hacia el municipio de San Martín, y se consolidó en 1914 con la extensión de las vías hasta Campo de Mayo, tramo que funciona como terminal hasta el día de hoy.
El nombre que lleva actualmente, Ferrocarril General Urquiza, recién llegó en 1949, cuando el servicio pasó a manos del Estado nacional tras extensas negociaciones con los descendientes de la familia Lacroze, en homenaje a Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de la Argentina. Durante décadas operó bajo la órbita de Ferrocarriles Argentinos, hasta que en 1993 comenzó el proceso de privatización del sistema ferroviario nacional.
Desde el 22 de diciembre de 1993, la concesión del servicio de pasajeros quedó en manos de Metrovías, que este año cumple más de tres décadas al frente de la línea. En ese tiempo, la empresa modernizó material rodante, estaciones y sistemas de gestión, conectando a diario a cinco municipios del Gran Buenos Aires a lo largo de sus 27 kilómetros de recorrido entre las estaciones Federico Lacroze y General Lemos.
Una encuesta reciente realizada por la consultora Marketing & Estadística reveló que el 89% de los usuarios valora positivamente el servicio, destacando la rapidez, la frecuencia y la limpieza.
Ese trabajo sostenido en el tiempo se refleja en los números: una encuesta reciente realizada por la consultora Marketing & Estadística reveló que el 89% de los usuarios valora positivamente el servicio, destacando la rapidez, la frecuencia y la limpieza como los principales motivos de conformidad. El dato no sorprende si se lo mira en perspectiva: estamos hablando de una línea que, en 137 años, pasó de los caballos a la electricidad y del carruaje rural a ser una pieza clave de la movilidad metropolitana.
“Nos gratifica el respaldo recibido por parte de quienes nos eligen diariamente, como consecuencia de la dedicación y el profesionalismo de todo nuestro equipo. Este reconocimiento nos impulsa a seguir destinando esfuerzos para asegurar que cada viaje sea una experiencia confiable y de calidad. Desde hace más de tres décadas, reafirmamos nuestro compromiso con la evolución del servicio de la Línea Urquiza, conectando de manera eficiente a miles de personas en el AMBA”, afirmó Joaquín Acuña, Director Ejecutivo de Metrovías.