¿Qué vincula al agua que se consume en Córdoba, a los residuos que se reciclan en Buenos Aires y a los miles de usuarios que viajan en subte cada mañana? La respuesta está en la infraestructura sostenible de Grupo Roggio. Los reportes de sustentabilidad 2025 de Aguas Cordobesas, Benito Roggio ambiental (BRa) y Emova se entrelazan para contar una misma historia desde tres dimensiones esenciales: el cuidado del agua, la economía circular y una ciudad en movimiento que reduce su huella ambiental de manera constante.
El agua que no se ve
El agua aparece en los tres reportes, aunque de maneras muy distintas. Para Aguas Cordobesas es, directamente, el negocio: la compañía abastece a la ciudad de Córdoba desde dos plantas potabilizadoras —Suquía, que cubre el 73% del servicio, y Los Molinos, el 27% restante— a través de casi 5.000 kilómetros de red, de los cuales el 37% ya cuenta con regulación de presiones para optimizar el consumo. El resultado se mide en cumplimiento: 100% en los parámetros de calidad de agua y en la meta de continuidad del servicio durante todo 2025.
En BRa, el agua entra por otra puerta: la del reúso. Tecsan fue la primera empresa en Argentina en incorporar tecnologías de ultra y nano filtración para tratar líquidos lixiviados, lo que permitió reutilizar más de 298.900 metros cúbicos de ese líquido para el riego de caminos internos durante 2025, evitando así el consumo de agua corriente. A eso se suman más de 145.000 litros de agua de lluvia captados para riego e hidrolavado de equipos, y un sistema de riego automatizado que ya cubre más de 153.000 metros cuadrados del Complejo Ambiental Norte III, con ahorros de hasta el 50% en el consumo.
Y en Emova, el agua es, paradójicamente, algo que se protege de la contaminación: más de 68 millones de litros —el equivalente a 243 piletas olímpicas— fueron resguardados este año en el marco de la operación del Subte y el Premetro. Tres compañías, tres lógicas distintas frente al mismo recurso: proveerlo, reutilizarlo y protegerlo.
La energía también se recupera, no solo se genera: en Norte III avanza un proceso de desgasificación integral que capta el biogás del relleno sanitario para producir energía eléctrica, con una segunda etapa que ya proyecta la generación de biometano o BioGNC.
Energía que se recupera
Si el agua es un hilo conductor, la energía es otro. En el Complejo Ambiental Norte III, BRa puso en marcha su primer parque fotovoltaico: 378 paneles solares monocristalinos bifaciales, 235 kW de capacidad instalada y una generación proyectada de 617.580 kWh anuales, equivalentes al 10% del consumo total de Tecsan en el predio. Es apenas el primer paso hacia una meta más ambiciosa: el autoabastecimiento energético total con fuentes 100% renovables para fines de 2027. Solo esta primera etapa permitirá evitar la emisión de 127 toneladas de CO₂ por año.
La energía también se recupera, no solo se genera: en Norte III avanza un proceso de desgasificación integral que capta el biogás del relleno sanitario para producir energía eléctrica, con una segunda etapa que ya proyecta la generación de biometano o BioGNC. Es ese mismo biogás, procesado en la Planta Central Buen Ayre, el que le permitió a Cliba compensar el 100% de sus emisiones de gases de efecto invernadero en la Ciudad de Buenos Aires y convertirse en la primera empresa del sector de residuos urbanos del país en certificar su carbono neutralidad, bajo el estándar internacional SCS-108.
Emova, por su parte, recupera energía en cada frenada de sus trenes: el 30% de la energía utilizada por las formaciones se reintegra al sistema eléctrico gracias al frenado regenerativo, mientras la compañía avanza en el recambio de iluminación a tecnología LED, con un 90% de progreso durante 2025.
Círculos que se cierran
La economía circular, ese concepto que a veces suena abstracto, tiene en BRa ejemplos muy concretos. Durante el año, la compañía culminó una prueba piloto de maduración aeróbica sobre material bioestabilizado producido en la Planta de TMB de Norte III: el resultado es un sustrato apto para el crecimiento vegetal que ya se aplica como cobertura final en el predio, reemplazando la extracción de suelo natural. En paralelo, continuaron los ensayos con biochar —un carbón obtenido a partir de materia orgánica— que mostró buenos resultados como enmienda para retener agua y estructura en el suelo.
El hallazgo más inesperado del año, sin embargo, llegó desde el espacio: un equipo interdisciplinario de BRa, bautizado NBRaINS, fue distinguido por la NASA en la primera fase del Luna Recycle Challenge, una competencia internacional entre más de 1.200 equipos de 86 países (Ver Nota). Su propuesta, premiada en la categoría Prototipo, consiste en reciclar polietileno y guantes de nitrilo para transformarlos en filamentos de impresión 3D utilizables en una eventual base lunar.
Puertas adentro, el Programa Basura Cero —vigente desde 2014— permitió recuperar más de 3.844 kilos de cartón, papel, plásticos, piezas metálicas y cubiertas en los espacios de trabajo, además de transformar en compost más de 375.000 kilos de residuos orgánicos provenientes de los comedores de las bases operativas. Y la alianza firmada con Dow para explorar la recuperación de más de 500.000 toneladas anuales de residuos plásticos flexibles posconsumo en Argentina —hoy enterrados en rellenos sanitarios— apunta a escalar esa lógica circular a toda la industria.
La gente, en el centro
Ninguno de estos números tendría sentido sin las personas que los sostienen del lado de adentro, ni sin las comunidades que los reciben del lado de afuera. Emova implementó su programa Puertas Abiertas, con recorridos inclusivos por la Red que convocaron a más de 605 personas, y sumó a más de 4.700 colaboradores bajo un 94,5% de participación en actividades de formación. BRa, por su parte, llevó adelante campañas de educación ambiental en escuelas de Neuquén, Centenario y San Patricio del Chañar, sostuvo el Ecocentro Buceo en Montevideo —con más de 280 actividades para 40 centros educativos— y ofreció prácticas laborales a más de 24 estudiantes secundarios porteños en convenio con el Ministerio de Educación del GCBA. Aguas Cordobesas, a través de su programa Terminá la Secundaria, acompañó a colaboradores que buscan completar sus estudios, con 11 personas egresadas durante el año.
Y hay un dato que atraviesa a las tres: las tres adhieren al mismo Programa de Integridad desarrollado por CLISA, la holding de Grupo Roggio, con su Código de Ética y Conducta Empresarial, su Política Anticorrupción y su Protocolo de Relaciones con la Administración Pública. Es, tal vez, el hilo menos visible de los tres reportes, pero el que sostiene a todos los demás: la idea de que la sustentabilidad, para ser creíble, necesita las mismas reglas de juego en cada rincón del Grupo.
Leídos por separado, estos reportes hablan de negocios muy distintos: agua potable, gestión de residuos, transporte subterráneo. Leídos juntos, cuentan algo más simple: que en Grupo Roggio la sustentabilidad dejó de ser un capítulo aislado para convertirse en el idioma común con el que cada una de sus empresas explica lo que hace, todos los años, con más detalle y más exigencia que el anterior.
Ver los reportes completos aquí:
Reporte-de-Sustentabilidad-Emova-2025.pdf
Reporte_Acciones_Sustentables_BRa_2025.pdf
Reporte de Sustentabilidad Aguas Cordobesas.pdf