En las construcciones muchas veces se producen hallazgos, muchas veces de importancia científica, y en otras, simples curiosidades. Y así nos acercan a la historia para vivirla de una manera más intensa. En esta nota hablaremos de los esos descubrimientos.
Una puerta hacia el pasado
En el recorrido de Roggio a través de tantos años, hay varias páginas escritas en materia de hallazgos y construcción. Desde la extensión y ampliación de los túneles para los subterráneos de Buenos Aires hasta los proyectos viales que marcan presencia en casi todo el mapa nacional, las excavaciones han permitido encontrar objetos muy valiosos: balas de cañón, vasijas, jarras, perfumeros, armas, puntas de flecha, uniformes y hasta restos fósiles, que son los que disparan los titulares de la prensa y generan repercusión.
Quienes no nos dedicamos a la ingeniería solemos pensar e imaginar que construir un subte, por ejemplo, es algo enigmático, y casi mágico, y que hay que adivinar lo que vamos a encontrar a medida que hacemos las excavaciones utilizando distintos mecanismos. El subterráneo no sólo era esperado porque cambiaría la calidad de vida de aquellos que necesitaban un medio de transporte rápido y eficiente para llegar a tiempo al trabajo . Un viaje bajo tierra era todo un misterio , la representación concreta de una gran aventura , lo más parecido a adentrarse en el extraño mundo de los topos
Con la planialtimetría* del túnel, y construyendo a 20 metros del suelo, se pueden eludir las denominadas interferencias. Según los ingenieros a esa profundidad es raro encontrarse con caños o situaciones muy complejas. Lo más complicado a la hora de hacer obras en el subte es la instalación de las estaciones, “es como hacer una caja de zapatos”, señala el ingeniero Carlos María Arredondo a cargo de la extensión de las líneas E, A y D del subterráneo de la Ciudad de Buenos Aires.
El ingeniero recuerda la emblemática estación de Cabildo y Juramento donde había muy poco espacio para trabajar y emplazar una de las estaciones más transitadas de la ciudad. “Construyendo generalmente no encontrarás ningún obstáculo, ahora cuando vos haces esa caja de zapatos, vos tenés que salir por las escaleras. Cloaca, pluvial, las fibras que se te ocurran, entonces tenés que reubicar todas esas interferencias, correrlas para que pueda entrar la caja de zapatos y ahí tenés una de las tareas más odiosas que es andar corriendo cosas”.
La historia del subte de Buenos Aires comienza con la inauguración de la Línea A, la primera de Latinoamérica, el 1 de diciembre de 1913, uniendo Plaza de Mayo con Plaza Miserere (Once). Este hito convirtió a Buenos Aires en la primera ciudad del hemisferio sur en contar con este sistema de transporte. La línea A fue hecha en trinchera, o sea agarraron la avenida de Mayo y la excavaron toda a nivel de superficie y si vos miras para arriba vas a ver la calle y los autos pasando porque no está realizada bajo mucha profundidad. La construcción de la Línea A estuvo a cargo de la Compañía de Tranvías Anglo Argentina, que inició las obras en 1911.
La línea se extendió posteriormente hasta Río de Janeiro (actual estación Castro Barros) y Caballito (actual estación Primera Junta). Como dato curioso el ingeniero de Roggio nos comentaba que el metro de Nueva York, por ejemplo, también está construido a baja profundidad porque en esos años se construía de esa manera. Esta obra fue la única de este tipo realizada en su totalidad a cielo abierto. Trabajaron 1500 personas que excavaron los 440.000 m3 de tierra que sirvieron para rellenar las zonas bajas aledañas al cementerio de Flores y la avenida Vélez Sarfield.
Volviendo a la ciudad de Buenos Aires otras líneas fueron surgiendo con el tiempo: la Línea B, la primera en incorporar escaleras mecánicas y molinetes, se inauguró en 1930. La Línea C y Línea D comenzaron a operar en la década de 1930, y la Línea E en 1944.
A medida que vas construyendo el subte lo podés catear** y vas haciendo un pozo para llegar al caño o a la parte de arriba del caño, por ejemplo, para no perjudicarlo o dañarlo. Y de esa manera vas chequeando y comprobando todo lo que tenés indicado en los planos. Otro aspecto a tener en cuenta es la ventilación. En todas las estaciones de subte hay ventilación forzada de manera que haya circulación de aire a través de grandes ventiladores que te insuflan aire y sacan aire.
Pero hay cuestiones que escapan de la norma y más allá de que en los planos se indiquen las características topográficas de la superficie hay descubrimientos que son sorpresivos. Esto fue lo que sucedió en Cabildo y Blanco Encalada, en la extensión de la línea D, donde se encontró un gliptodonte que hoy se exhibe en la estación. 30.000 años de antigüedad se explican porque el río llegaba hasta ese lugar.
En obra de la extensión de la línea D del subte de la Ciudad de Buenos Aires se encontraron restos de un gliptodonte que hoy se exhibe en la estación Juramento
Pero el terreno fue cambiando a lo largo de los años. La ciudad fue creciendo y como fue creciendo fueron tirando tierra y cosas y todo ese material de relleno cuando haces un túnel lo haces en un suelo que geológicamente tiene miles de años de antigüedad, un suelo consolidado. Pero cuando se realizó la obra de la extensión de la E del subte ¡ese terreno no era consolidado! Desde el equipo de proyectos especiales de Roggio se tuvo especialmente en cuenta a la comunidad explicándole en qué consistirán las obras y excavaciones de la línea E.
“Cuando empezamos a hacer la obra empezamos a excavar, nos empezamos a encontrar con cosas que van desde bala de cañón, sables vaina, planchas de esas que se le ponía el carbón, herraduras”. En cada obra de extensión se descubrió que sus túneles guardaban millones de años más. El libro “De la Plaza de Mayo a Retiro. 1810/2010. Una reseña histórica y urbanística a lo largo del trayecto de la prolongación de la línea E del Subte” repasa un detallado recorrido histórico por los lugares por los que pasa la extensión de la línea E.
¿Sabías que en los alrededores del bajo de la Ciudad de Buenos Aires se tejía la historia de la ciudad múltiple, regada de oficinas, bares, hoteles, cabarets y tugurios de la calle 25 de mayo, donde reinaban las madamas, el tango y hasta los fumaderos de opio?
Por el Bajo desfilaron lavanderas, aguateros, pescadores, primeros y segundos inmigrantes, prostitución, hoteles de segunda, tercera y cuarta, malevos, tangueros, pugilistas. Como si fuera poco, también tuvo un parque de diversiones. El más grande de la ciudad. El Bajo. Nombre poco original, pero efectivo.
Siempre vamos en contra de la Ley de Gravedad de Newton, pretendiendo levantar lo que no se puede, pretendiendo encauzar líquidos siempre escurridizos muchos caudales muchas veces nos abruman y estando siempre al borde de los coeficientes de seguridad de los que, por experiencia, siempre tratamos de mantenernos por encima. Al fin y al cabo, no nos escapamos de la ciencia denominada ingeniería.
Y en Córdoba también
PáLa Ruta 38, en la provincia de Córdoba, es otro testimonio. Se trata de un camino pavimentado, que serpentea las sierras y fue finalizado hace dos años. Conecta Bialet Massé, Santa María de Punilla, Cosquín, Molinari y otros puntos del Valle de Punilla, en el corazón serrano desde y hacia San Juan, La Rioja y Catamarca. Durante la etapa inicial, que demandó mucho movimiento de suelo, se recuperaron materiales arqueológicos que certifican que la ruta se construyó sobre territorio ocupado por población originaria.
Los materiales hallados en la zona de trabajo de Roggio se encuentran a resguardo en la Agencia Córdoba Cultura, se sabe que, bajo tierra, aparecieron pircas, fragmentos de vasijas de cerámicas, vidrios, metales y esqueletos de animales. Cada uno de ellos es un hipervínculo con el pasado.
¿Y a vos qué te gustaría o te hubiese gustado encontrar?