El ingeniero Aníbal González es el jefe de Unidad Industrial de Limpio, localidad ubicada muy cerca de la ciudad de Asunción, en Benito Roggio e Hijos SA en Paraguay.
Para él, trabajar en la empresa es una tradición de familia porque desde temprano acompañaba en las obras a su padre, también llamado Aníbal González, de profesión topógrafo. Durante esta etapa desarrolló algunas habilidades técnicas y fundamentalmente, el amor por el trabajo y el valor de la dedicación.
“Podría decirse que “mi primer día en Roggio” fue hace muchísimos años, desde muy joven, cuando mi papá, quien era topógrafo, fue contratado por la empresa. Durante las vacaciones iba con él a la obra Remanso – Falcón (conexión terrestre con Argentina a través de Formosa) y le ayudaba en las mediciones que realizaba. Luego, en cada obra que se le asignaba, lo acompañaba porque terminó trabajando como capataz general: mi papá me daba lecciones de vida y yo admiraba el gran amor que tenía por su trabajo. Además, la satisfacción de ser querido por todos y cada uno de sus compañeros”.