León XIV llega a la región del 6 al 17 de noviembre, y su visita es también un desafío de gestión para las ciudades que lo reciben: seguridad, tránsito, información en tiempo real y una ciudad que no puede detenerse. Cómo se preparan para estos encuentros.
Uruguay, primera parada de la visita
La primera visita del papa León XIV a latinoamérica comienza en Uruguay, del 6 al 8 de noviembre de 2026. Visitará la ciudad de Montevideo, Paysandú y Florida. Al igual que Argentina, la última visita papal fue hace casi 4 décadas atrás. Cada una de estas ciudades se prepara para una visita con gran expectativa.
Después de 39 años, un papa vuelve a la Argentina.
Cuando León XIV aterrice en Ezeiza, se pondrá fin a una espera de 39 años desde la última visita de un papa al país. Esa última vez fue Juan Pablo II, que llegó a la Argentina dos veces en apenas cinco años, en escenarios políticos distintos.
1982: treinta horas en plena guerra. La primera visita ocurrió en junio de 1982, durante los últimos días de la Guerra de Malvinas. Fue un viaje breve, de unas 30 horas, en el que el Papa fue recibido por la Junta Militar encabezada por Galtieri. Una visita pastoral atravesada por la guerra y por la dictadura.
1987: la democracia recibe al Papa. La segunda fue otra historia. La democracia llevaba poco más de tres años, y Juan Pablo II fue recibido por el presidente Raúl Alfonsín el 6 de abril. Entre esa fecha y el 12, recorrió diez ciudades en seis días, con actividades que reunieron a cerca de cuatro millones de personas. Pasó por Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, y cerró la Jornada Mundial de la Juventud en la 9 de Julio ante cerca de un millón de personas.
También fue una visita con mensajes políticos y sociales. En la Casa Rosada habló del bien común y de los derechos humanos, en Córdoba intervino en el debate por la ley de divorcio vincular, y frente a trabajadores y empresarios habló de la dignidad del trabajo y de orientar la producción al bien común.
2026: un papa distinto en un país distinto. León XIV llega del 8 al 11 de noviembre, con Buenos Aires, Córdoba y Luján como destinos, dentro de una gira que incluye Uruguay y Perú. La escala es otra: cuatro días y tres destinos, frente a la maratón de 1987. La agenda porteña incluiría un encuentro con Milei en la Casa Rosada, una misa central, y actividades en el Teatro Colón y en el campus de la UCA en Puerto Madero, además de encuentros con el deporte, la cultura, la academia y los movimientos populares.
Hay además una carga simbólica que no existía en los 80. Es el primer papa que llega tras Francisco, que murió en abril de 2025 sin haber regresado a su país natal desde su elección en 2013. La visita de León XIV cumple, en cierto modo, la deuda pendiente de su predecesor argentino.
Desde la perspectiva de la gestión urbana, recibir al papa implica resolver una tensión fundamental: garantizar la seguridad y la experiencia de los peregrinos sin perder de vista a quienes viven, trabajan y circulan habitualmente por la ciudad.
León en Perú, la tierra en la que misionó
León XIV desarrolló buena parte de su trayectoria pastoral en Perú. Se eligieron cuatro ciudades para su recorrido: Lima -ciudad capital- y Callao, Cusco -en la región andina-, Pucallpa y Santa Cruz de Succhubamba -en la zona de la Amazonía-, y Chiclayo y Lambayeque, ciudades donde León XIV fue obispo y misionó.
El desafío más interesante: que la ciudad siga funcionando
Desde la perspectiva de la gestión urbana, recibir al papa implica resolver una tensión fundamental: garantizar la seguridad y la experiencia de los peregrinos sin perder de vista a quienes viven, trabajan y circulan habitualmente por la ciudad (por ese motivo los días 9 y 10 de noviembre se han declarado feriados en la ciudad de Buenos Aires).
Esto exige planificar distintos escenarios:
- Antes de la visita: obras, acondicionamiento de espacios, simulacros, coordinación institucional y comunicación preventiva.
- Durante la visita: monitoreo de multitudes, gestión del tránsito, información en tiempo real y respuesta a incidentes.
- Después de la visita: limpieza, normalización del transporte, evaluación del operativo y recuperación de los espacios públicos.
También existe una dimensión de legado urbano. En la ciudad de Lisboa, por ejemplo (durante la visita del papa en 2023), la preparación de los espacios en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud se vinculó con proyectos de transformación del frente ribereño y creación de nuevos parques.
Francisco en la región: siete viajes y una ausencia
Desde 2013, el papa argentino recorrió América Latina siete veces, pero nunca pisó la Argentina durante su pontificado. Su primer viaje fue a Brasil, en julio de 2013, para la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. Siguieron Ecuador, Bolivia y Paraguay (2015), Colombia (septiembre de 2017) y Chile y Perú (enero de 2018). Su último viaje a la región fue a Panamá, en enero de 2019, otra vez para una Jornada Mundial de la Juventud.
Esas visitas dejan una lección de escala. En Perú, la misa de cierre se hizo en la base aérea de Las Palmas, al sur de Lima, con una estimación de 1.400.000 personas según datos oficiales. En Panamá, la misa final se organizó en las afueras de la capital, con una tarima gigantesca montada para que los asistentes pudieran seguir la ceremonia a lo largo de casi tres kilómetros. Es el mismo problema que enfrenta Buenos Aires, resuelto de otra manera: los grandes encuentros se mudan a espacios abiertos fuera del centro y la ciudad se organiza alrededor de ellos.
En definitiva, una visita papal funciona como una prueba de estrés para la ciudad: pone a prueba su infraestructura, sus sistemas de movilidad, la coordinación entre instituciones y su capacidad para comunicar y gestionar grandes concentraciones humanas.